domingo, 27 de noviembre de 2011

La Gran Aventura (parte 3): Camel crossing

Ahora si que paso de notas informativas. Si has llegado hasta aqui, es que me toleras lo suficiente como para perdonarme.

Ciertas fuentes (mi hermano) han sugerido que acorte la longitud de las entradas, para asi no cansar al publico u obligarle a cerrar la pagina al ver tanta letra. Panico al texto, le llaman. Ciertamente la anterior fue una entrada larga, pero claro, pasan tantas cosas que no puedo resumirlas. En fin, tratare de hacer una entrada centrada basicamente en el dia y medio que pase en el desierto.

Nos dirigimos tempranamente desde Abu Dhabi a Madinat Zayed, enclave donde se encuentra el actual trabajo de Caos. No muy lejos de alli, en el desierto propiamente dicho, se encuentra un hotel: el Tilal Liwa. Antes de llegar, mientras ibamos por la carretera, pasamos por un circuito de carreras de camellos. Si, sennores, carreras de camellos. Alli estaban en pleno entrenamiento, y fuera de el, porque pasaban por la carretera. Fue un momento de lo mas etnico. Pasado el safari, llegamos al hotel en si, y la verdad es que era (es) impresionante. No porque sea un gran edificio, sino porque lo que se veia por las ventanas era el sinfin de la arena. Desde el balcon del vestibulo se veia la piscina y mas alla la 'puerta al desierto', un gran hueco que daba al infinito.

Desayunamos acto seguido, o mas bien desayune yo porque Caos no tenia tiempo y tenia que ir a trabajar, y porque habia que pagarlo. Asi que por un modico precio de 20 E aproximadamente pude desayunar tranquilamente, aunque vigilado de cerca por una de las camareras que para mi siempre sera 'la zorra', de mirada de reptil. Luego volvi a la habitacion para descansar un poco porque, sencillamente, era demasiado temprano. Tras volver a ser persona, sali a explorar un poco a la terraza del hotel, mientras se me hacia la hora de que Caos volviera de la obra para comer juntos (Importante! Las fotos las ire annadiendo poco a poco desde que vuelva, no desesperen!). Igual si las moscas no hubieran intentado ser mis amigas habria sido aun mas agradable, pero valio mucho la pena mirar fijamente a la quietud de la arena durante unos minutos, camara en mano. Tras comer, minimacrosiesta y vuelta a la inspeccion ocular del lugar, que incluyo uno de los momentos mas bonitos del viaje: sali por una salida de emergencia y me fui al desierto. Para no extenderme y perder fans, dire que fue magico caminar por alli (aunque siempre mirando la arena, que uno no se fia de lo que puede haber ahi debajo). Esperaba ver un atardecer digno de Lawrence de Arabia, pero se me quedo en dunas de Corralejo, porque las nubes me taparon el sol. Hice lo que pude con la camara, y me quede un ratito disfrutando del entorno. Aquella noche fue de beber alguna copa que otra tranquilamente en el bar del hotel, sin mayor complicacion y con mucha, mucha tranquilidad. 

El dia siguiente se presentaba minimamente intrigante. Tenia que desayunar hipertemprano para que Caos pudiera ir a trabajar, para luego antes de las doce abandonar la habitacion, quedarme en el hotel con las maletas y luego irnos a Dubai (pasando de nuevo por Abu Dhabi para coger lo necesario). Quizas lo mas importante a mencionar es que fui yo el que conduje el coche para llevar a Caos hasta su puesto de trabajo y el que le fue a buscar despues. Dadas mis capacidades como conductor en este pais, estaba bastante tenso. Cuando volvi de ir a llevarle, dadas las horas tempranas en que ocurrio, me equivoque de camino en dos ocasiones, teniendo que dar la vuelta en medio de una carretera mientras un sennor con cuatro camellos me miraba sin entender. En el siguiente trayecto, un poco mas confiado, puse tambien el iPod, asi que iba escuchando a toda leche 'Stereo Hearts' (gracias, KL) por esas carreteras deserticas del mundo.Pongan la cancion un momento e imaginenme gritando al volante. Se sentiran magicamente transportados a mi experiencia.


Y oyendo musica, y tras esperar hora y media por Caos en el construction site, pusimos rumbo a Dubai. 

En conclusion, me quede sin poder hacerle una foto a la sennal de 'Precaucion: camellos' porque otros sennores circulaban por la carretera; gane un +2 en  habilidades de conduccion; estuve propiamente en el desierto; no escribo mas porque el show business ha ganado la batalla a la creatividad.

Y cambie 20 euros. Que todo son experiencias, oiga.

jueves, 24 de noviembre de 2011

La Gran Aventura (parte 2): Turismo de GPS

Nota reloaded: Para aquellos que empiezan a leer por aqui o para los puristas, reitero mis disculpas ortograficas provocadas por el teclado. Dejarme ya!

Yo ya sabia antes de venirme a Abu Dhabi que Caos iba a alquilar un coche, en parte para que yo pudiera cogerlo en el tiempo que el estuviera trabajando. La idea, en si misma, no me resultaba descabellada: simplemente me resultaba una locura. En un pais tan lejano y tan diferente, eso de estar yo con el coche por ahi me resultaba una mision un tanto kamikaze. Pero desde el momento en que recogimos el coche la misma noche en que llegue, y vi que era grande, que era bonito y que ademas era automatico empece a dudar. Nunca habia cogido un coche automatico, asi que todo eran novedades. Ademas, nuestro querido amigo el GPS estaba para ayudarme a no perderme por esos mundos de Ala. Por ello, cuando me levante por la mannana, puse al dia a mis padres por Whatsapp (que grande es esta aplicacion), me duche y me empece a sentir persona decidi que algo tendria que hacer. No iba a estar todo el dia en la casa aspiradora en mano cual 'I want to break free - Emirates Edition'. No, ese no iba a ser yo. Hay que tener valentia, arrojo y determinacion, y fue por ello que sali y entre a la casa dos veces antes de decidirme a montarme en el coche. El objetivo, esta vez, era la mezquita Sheikh Zayed, la tercera mas grande del mundo y una de las mas lujosas. Busque bien en el GPS y me dispuse a salir del aparcamiento del complejo donde vive Caos. Parecia sencillo, dos posiciones: adelante y atras. El resto era cosa mia. Asi que arranque y me dispuse a conducir rumbo a lo desconocido, guiado por la ortopedica voz de Garmin, el GPS.

Es cierto eso de que en casi todos los lugares (menos en lugares donde conducen al reves, como todos sabemos) se conduce de la misma forma, porque las sennales y la forma de las carreteras son las mismas. Pero eso es algo que nos decimos para autoconvencernos de que no vamos a morir en una autovia de los Emiratos Arabes. Ya Caos me habia advertido de que en este pais la gente conduce de manera... digamos... briosa. Energica. A toda hostia, vamos. Entre esa multitud de Jaguar, Porsche, Ferrari y demas que me iba rodeando, mi Corolla automatico guiado por Garmin desmerecia un poco, y yo me sentia ligeramente acorralado. Tras ser adelantado por la derecha, por la izquierda y por el arcen (seguramente tambien me adelantaron por arriba, pero llegado el momento ya yo estaba curado de espanto) me sentia un poco mas integrado en la carretera y capaz de llegar a la mezquita en cuestion, que se alzaba majestuosa en la distancia. Todo parecia perfecto hasta que me salte la entrada por la que tenia que ir, y Garmin se vengo diciendo: RECALCULANDO... Un sudor frio comenzo a bajar por mi frente mientras seguia hacia delante intentando no morir. Cuando Mrs. G. consiguio por fin idear una forma de sacarme de alli, segui sus instrucciones al pie de la letra y llegue por fin al parking de la mezquita, todo entero para mi porque habia poca gente. Aparque y me quede dentro del coche un par de minutos, asimilando que habia ganado annos de vida y que habia subido un +5 en mi nivel de independencia. Y la verdad es que habia valido la pena el esfuerzo.

La mezquita es increible. Tanto de lejos como de cerca da la impresion de que no es real, de que no hay algo que pueda ser tan, pero tan blanco y brillante y perfecto. Y enorme, porque es dificil de abarcar con la mirada. Saque la camara y ejerci como turista de primer nivel (porque tenia las llaves de un coche en el bolsillo, eso sube mucho el cache) mientras me acercaba a la entrada, donde habia mas turistas como yo, aunque de peor nivel porque llegaron en guagua (Ja! Inutiles!). La visita guiada comenzaba a las 5, y como aun eran las cuatro y pocos minutos, me dedique a pasear y hacer fotos y recupera el pulso normal tras las emociones del rato anterior. Aquello era impresionante: un edificio completo hecho de marmol blanco e incrustaciones de marmoles de otros colores formando dibujos de flores. Los remates de los minaretes de oro, y segun aprendi despues, con unas ochenta cupulas. Previsoramente, habia cogido un jersey en casa de Caos por si me exigian no llevar manga larga para entrar. El pantalon largo y la ausencia de transparencias (UH! Si, tuve que dejar el vaporoso lino en casa) ya los cumplia, pero dudaba en la cuestion de la manga. Por suerte, dado el calor agradable-tirando-a-semifuerte del exterior, no tuve que ponerme el jersey. Llegue al lugar de inicio del tour, y vi que el sennor que nos iba a hacer la visita era un local. Un emirati. Y eso me extranno, porque como ya he comentado, esta gente es rica y generalmente trabajan poco (no por vaguedad, sino porque muchos de ellos no necesitan trabajar, o cobran un paro de varios bastantes miles de dolares al mes). Este sennor, que como ya he descrito iba de blanco a juego con su mezquita y con el pannuelo tambien blanco para no desentonar, era Ahmed. Asi que el guia Ahmed y los pocos que seguiamos la visita nos dirigimos hacia las entrannas de aquel gigante.

Ahmed era un personaje curioso. Es de estas personas (que por aqui abundan) que sonrien mucho aunque esten hablando del Holocausto. Esa sonrisa, que basculaba entre burlona y segura, a veces daba la impresion de que no acompannaba a sus palabras. Es decir, que probablemente nuestro querido Ahmed no se creia la mitad de lo que estaba diciendo. Y si se lo creia, al menos se lo tomaba con humor. Y no lo digo porque yo tenga prejuicios religiosos extremos, pero si el guia de una mezquita como aquella habla de su fundador (que fue emir y el hacedor de los Emiratos Arabes Unidos tal y como se conocen hoy en dia hace cuarenta annos) y dice que eran tan bueno, tan bueno pero tan bueno que daba dinero y ayudas al resto de paises por amor al arte, uno sospecha. Que igual el sennor era una estupenda persona, pero de ahi a la Madre Teresa, va un trecho. Ademas, justo despues de decir lo desinteresado de su aportacion al mundo moderno en que vivimos, annadio la procedencia de todos los tipos de marmoles que conforman la mezquita: Italia, Grecia, China... Asi que sospeche aun mas, pero mantuve mi discreto gesto de asentimiento sin que se me notaran mis tribulaciones internas. Despues de esto, nuestro amigo Ahmed paso a describirnos el templo como un lugar para todas las culturas y religiones al que podia acudir cualquiera en busca de estudio o debate. Ahi ya... no voy a decir que me parecio un poco tomadura de pelo, porque todo es posible, pero creo que se me quedo cara de 'claaaaaro.....' con una ceja (la izquierda) levantada en gesto de duda. La sennora croata que tuvo que ponerse una tunica y niqab negro que la tapaba entera tambien sospecho. Lo note en sus ojos. Dudas aparte, el edificio es digno de verse, porque en su interior tiene varias lamparas de varias toneladas de peso y totalmente de cristal de diferentes colores, ademas de cupulas inmensas y alfombras iranies. Era como para quedarse en extasis un rato. Para no agobiar con detalles arquitectonicos, baste decir que me gusto mucho y que mis calcetines con rayas celestes no resultaron demasiado cantosos entre la multitud. Y tras oir como nuestro guia (turistico, que no espiritual) explicaba la separacion entre hombres y mujeres dentro de la mezquita diciendo que 'si estuvieran juntos, si una mujer viniera maquillada y guapa, los hombres no pondrian atencion a lo que el encargado de la lectura esta diciendo', decidi que habia escuchado suficiente. Cinco minutos despues, me situaba de nuevo en el patio de entrada, poniendome los zapatos y disponiendome a volver al complejo de Caos. Atardecia, y me entro panico al pensar en conducir de noche.

Por suerte y salvo alguna pifiada sin demasiada importancia, llegue al sitio en cuestion, pero me encontre con una sorpresa: el guarda de seguridad. Este es un sennor de procedencia mas bien hindu que guarda el complejo y controla la entrada y salida de coches. Asi que cuando me aproxime a la entrada, me desvio del paso para 'check', suponia yo que para preguntarme que a que casa iba. Eso fue lo primero que dije, pero su respuesta fue aun mejor: 'Pero... tienes carnet?'. Todo mi glamour, toda mi clase, cache y distincion que habia derrochado durante la tarde se estrellaron contra Garmin en ese momento. Sin embargo, como soy todo un sennor, no deje que se trasluciera, asi que sonrei y meti la mano en el bolsillo para sacar el carnet. Ante tal accion, Guarda 1 dijo 'Que edad tienes?' y ya termino de joder lo que habia empezado. Eso si, me libro de hacer el baile de la serpiente tuerta en el coche para sacarme el carnet del bolsillo, porque me creyo y me dijo que siguiera adelante. No iba a librarme de esta maldicion ni en la otra punta del mundo. Aparque y llegue a casa de Caos, donde por fin pude relajarme, y donde espere hasta que este llegara un par de horas mas tarde. Mientras, cuando aun tenia un vaso de zumo de mango, que mas que zumo era el mango sin piel, tocaron en la puerta. Suavemente, solo con los nudillos. Toda la tension acumulada volvio a mi, y tembloroso me acerque a la puerta, que no tenia mirilla. Al abrirla veo tres perchas con sus camisas envueltas en plastico a la altura de mi cara. Tras estas, un sennor que parecia indio. Bajito, sonriente, feliz ante la vida. Dado que casi me habia incrustado las perchas en la cara, las cogi, y el sennor hindu replico diciendome cuanto costaba el servicio de lavanderia que me estaba entregando. Sudores frios. Intente explicarle que yo no tenia dinero (cierto, no tenia un dirham... me hacia ilu decir eso!) y que el duenno de la casa no estaba. Comprensivo, y sin quitar la sonrisa, me dijo que daba igual, que ya arreglarian Caos y el. Eso me hizo sentir mal, porque hacer venir al pobre hombre para que se vaya sin cobrar me parecio de capullo. Pero las circunstancias eran las que eran, asi que me quede con las camisas y el indio sin cobrar. Encima, como las puertas de las casas se dejan abiertas en sitios y zonas residenciales como esta, me quede tenso esperando por si volvia para vengarse. Por suerte, no lo hizo.
Lo que ocurrio un par de horas despues derrocho clase. Yo no, la situacion. A Caos se le habia ocurrido la idea de ir a cenar a un japones en la Corniche de Abu Dhabi, que es como decir el paseo maritimo pero en version cool y con rascacielos. De noche es muy bonito, con todas esas luces y los edificio modernos y de formas cuanto menos curiosas. En primer lugar, paramos para visitar el Emirates Palace, el hotel de construccion mas caro del mundo, que por fuera parece un palacio, tal como su nombre indica. Yo, que iba vulgar con unos vaqueros y una camiseta, me senti inferior ante tanta riqueza, pero entre con toda la dignidad para echar un vistazo y hacer fotos. Y no solo las hice, sino que ademas dimos una vuelta por una especie de galeria donde tenian expuestas antiguedades a la venta: egipcias, griegas, romanas, chinas, mesoamericanas... Piezas que algunos museos estarian muy contentos de tener. Entre eso, la musica en directo y el cajero que emite oro en lingotes, aquello era muy llamativo. Fuimos luego a cenar, resultando que el restaurante japones era el restaurante del Hilton Abu Dhabi. Ahi es nada. Cuando vi que era asi, le recrimine a Caos que no me hubiera avisado, porque ahora si que me sentia mal por estar alli sin arreglar. Cuando, ademas, paramos el coche y un sennor vino a llevarselo para aparcarlo, ya yo estaba entre reirme o quedarme en el coche. Decidi lo primero, porque nunca me habia pasado algo asi. Fuimos al restaurante, que era muy bonito y muy bueno ademas, comiendo lo que se come en estos lugares: crudezas varias y buenas, aunque el no encontrarme a Paris en su propio hotel fue toda una tristeza. El sennor del coche nos lo trajo de vuelta y me abrieron la puerta para que entrara, y mientras entraba yo decia: 'Esto es muy fuerte...muy fuerte!!'.

El dia siguiente se presentaba importante, porque como ya habia perdido el miedo al coche y mas o menos sabia que me podia encontrar en esos lugares perdidos del mundo, podia ir mas lejos y mas cerca de la ciudad en si. Asi que decidi ir a la Corniche de nuevo, pero esta vez de dia y yo solo. Tras levantarme, ducha, comer, familia, fotos, Facebook y la primera entrada de este viaje, decidi ponerme en marcha siendo consciente de que era un poco tarde y se me haria de noche a la vuelta. Eran las cinco. 
Antes de salir propiamente de esos chaleses (chalenes o simplemente casas grandes) donde Caos reside, me aguardaba una sorpresa. El sennor guarda de la puerta, ese que el dia anterior habia caido en lo mas profundo de mi odio interno, era todo simpatia. Me hizo bajar la ventanilla del copiloto para preguntarme si habia tenido un buen dia. Me senti sucio y despreciable por haberle odiado, pero no pude dejar de pensar que lo hacia para ganarse mi afecto. Asi que, neutro cual PH, le conteste y sali de alli.

Garmin, que de nuevo estaba ahi para ayudar, empezo a llevarme al centro. La tragedia se fraguaba en el ambiente mientras yo flipaba con el trafico. A medida que me iba acercando me di cuenta de que habia lo que se conoce como un atasco considerable. Y cuando ya estaba en esas calles de cuatro carriles por sentido y rascacielos, me senti como en Nueva York, pero en version El Cairo. Una fusion fria y calida entre el lujo y la depredacion al volante que me empezaron a acojonar. Entonces ocurrio lo peor: Mrs.G., mi querida Garmin, quedo fuera de combate. Le colocaron trampas en forma de obras que no pudo sortear. Estaba solo a mi suerte en esa gran ciudad canibal mientras los cuatro carriles se convertian en seis y luego en cuatro al antojo de los conductores. Tragedias, tragedias everywhere. Fui entonces consciente de varias verdades: 1) No iba a encontrar lugar para aparcar en aquel sitio/ 2) Estaba cabreado/ 3) Aquello era demasiado para mi vida. Con todo esto en mente, mientras mi boca de forma independiente soltaba diversos improperios en forma de insultos desgarrados, empece a buscar la salida. A cualquier sitio, como si era al mar, pero salida. Pero esta estaba ausente, encontrando en su lugar una carretera que me sonaba de algo. Como en una revelacion, comprendi que ya habia estado alli el dia anterior, asi que en cuanto tuve que parar el coche en un semaforo, le pedi a Garmin que me llevara de vuelta a casa. No a casa casa, no seamos ilusos, pero si al complejo residencial de Caos. Y asi lo hizo, llenandome de orgullo y satisfaccion y demas sensaciones de alivio. Aparque como sin pensar, y al entrar en la casa pense: para excursiones asi, mejor que venga el Sennor y me lleve.

Y fue Caos, y no el Sennor, el que me llevo. A un lugar completamente diferente. 

martes, 22 de noviembre de 2011

La Gran Aventura (parte 1): Across the universe

Nota previa: Antes de ser calificado como ignorante o simplemente pasota, informo de que desde este teclado no se pueden colocar tildes, asi como tampoco escribir nuestra adorada letra con linea superior: la ennnnnne o egggne o como sea. Yo utilizare doble N. Le da un toque mediterraneo. Tampoco podre poner la interrogacion inicial. Espero poder corregir todo esto al llegar a EspaNNa, si no me detiene antes la Inquisicion... porque la han vuelto a instaurar, no?

Fue complicado venirme de viaje sin sentirme culpable, estresado, o ambas cosas. Hay demasiado haciendose y por hacer como para simplemente olvidarlo y coger el avion. He hecho lo posible por arreglarlo o por posponerlo, y asi espero ir sobreviviendo.

Escribo ahora desde Abu Dhabi, pero ... como llegue hasta aqui? Todo comenzo el pasado domingo dia 20 a las cinco menos cuarto de la mannana, cuando el despertador sono y yo abri el ojo que habia cerrado poco tiempo antes. Me levante mientras observaba la lluvia caer a traves de lo empannado de mi ventana, suplicando a Thor que parara aquello para poder llegar al taxi sin ahogarme. Baje la maleta y espere a que llegar el taxi refugiado en el portal, mientras veia mi vaho y me salpicaban algunas gotas de lluvia. Me meti corriendo en el taxi, tanto que le deje la maleta al taxista para que la colocara en el portabultos mientras yo me metia en el coche. Es que tenia los pelos bien puestos, no lo iba a arruinar al minuto uno. Llegue a la estacion de trenes de Santa Justa, y claro, al llegar tan pronto estaba cerrada. Alli estuve durante quince minutos congelandome hasta que las puertas se abrieron solas cual dia de rebajas y los que estabamos esperando entramos con desesperacion. Me sente a esperar en un banco, mientras engannosas imagenes de croasanes y napolitanas revoloteaban por mi mente. Por la mente, porque alli no estaban abiertos ni los bannos. Y cuando lo hicieron, aparecieron ocho policias nacionales y entraron todos a la vez en el banno. Para que, no lo se. Y prefiero seguir sin saberlo. 

Iba yo en el AVE ya sin sintomas de congelacion y bastante espabilado para ser las siete y pico de la mannana. Dado que no tenia nada mas interesante que hacer hasta llegar a Madrid, y dado tambien que aun era de noche, saque mis maravillosas laminas y me puse a transcribir. Primero con energia, luego con cabreo, por ultimo con asco. Pero deje medio terminado el primer encargo. Algo es algo. Mientras, utilizaba el Whatsapp de vez en cuando e iba escuchando musica, todo para evitar dormirme, y tambien para que se hiciera mas llevadero. Era solo la primera parada de un gran viaje. 

Llegue a Madrid, y ya puse el pie en Atocha con un cierto acojono. Habia preguntado formas de llegar al aeropuerto, y gracias a Mariano (es una nueva regla de la RAE, ahora cuando vas a decir Dios, dices Mariano XD) hay un nuevo Cercanias que te lleva a la T4 (bendito Twitter lleno de benditas personas que lo saben todo). Todo felicidad, busque la maquina para comprar el billete y llegue al anden. No me habia perdido, y eso en mi es todo un hito. Me baje en el aeropuerto y la primera mision fue buscar el mostrador de la compannia, teniendo claro que Royal Jornanian no es Iberia, y que probablemente estuviera a tomar por saco de cualquier cosa conocida. Y asi fue, por lo que tuve que caminar y subir y bajar varias escaleras hasta llegar alli. Saque mis tarjetas de embarque, y como no tengo escote no pude ponermelas en el entreteto, guardandomelas en la mochila. Seguridad ante todo. Di otra vuelta al mundo para llegar al control, el cual paso tras un cierto tiempo (bastante) de cola, y luego llego la repanocha de los transportes. Tenia que llegar al "satelite" de la T4, lo cual es un buen nombre porque esta mas o menos a la misma distancia que hay entre la Tierra y la Luna. Cuando encontre la puerta, respire aliviado. Ahora si que comienza lo grande. 

Antes de todo esto, cuando mi billete solo era un email entre tantos otros en mi bandeja de entrada, pensaba con cierto desden que la compannia Royal Jornanian iba a ser de esas... digamos que no de primera linea. En realidad no me importaba, pero si que me preguntaba como seria, y que clase de cosas me iba a encontrar a bordo. Sin embargo, me lleve una grata sorpresa al comprobar que era todo lo que las compannias espannolas no son: amables, simpaticos, serviciales, te dan de comer, te dan de beber, te invitan a cafe o te tienen pantallas individuales en las que puede elegir ver entre unas 25 peliculas, que puedes parar, pausar, dar hacia delante, hacia atras... un lujo, vamos. Asi que, cuando me cerciore de que no habia que pagar por ello (tipica actitud hispanica) me dedique a ver El Origen del Planeta de los Simios. Como un sennor. Entre eso y el pollo al curry y el te que me tome, todo iba perfectamente. Hasta que llegue a Jordania. 

En la mente colectiva, Jordania es un pais lleno de Ranias y Abdulas, donde todo es bonito y la maravillosa Petra esta a cinco minutos. Nada mas lejos. Igual influyo el hecho de que estuviera cayendo el diluvio universal (o de Oriente Medio) para minar mi primera impresion, pero es que cuando abrieron las puertas del avion y nos dejaron en el ultimo rincon de la pista esperando por la guagua para que nos llevara al aeropuerto, empece a pensar mal. Mientras me mojaba hasta las enaguas (seguro que me las habria mojado si las hubiera llevado puestas) pensaba en la calida bienvenida que me daba el pais: un frio de cojones y una tormenta. Eran todos buenos augurios. Una vez llegamos al aeropuerto confirme que ya no estabamos en Europa. No lo digo por una cuestion de racismo, ni mucho menos. Simplemente es que aquello era como para perderse. Segui los carteles que decian "Transit" para enlazar con el otro vuelo, y me encuentro a un sennor, local o no, que me ladro que le ensennara la tarjeta de embarque. No me respondio cuando le pregunte donde era la puerta de embarque. Segui caminando hasta otro sennor que dijo algo mas, pero que no alcance a entender. Y este es uno de los problemas que he tenido: el linguistico. No porque me hablaran en arabe, sino porque cuando hablaban en ingles yo no sabia si me hablaban en arabe. Asi las cosas, es comprensible que no entendiera al jordano y llegara a una especie de recibidor lleno de gente que parecia estar de acampada en el aeropuerto. Alli, en poco mas de veinte metros habia un KFC, un Pizza Hut y un Burguer King, ademas de un puesto de perritos y una tienda de revistas locales. En torno a los establecimientos, tanto en sillas como en bancos como en el suelo, habia una multitud de gente. Y no parecia haber turistas, o al menos gente perdida como era mi caso. Vi un control de seguridad y le pregunte al sennor (Jordano 3) que donde era mi puerta. Contesto, sin mirarme a la cara, que aun no podia pasar el control y que ya me llamarian para entrar. Supuse entonces que tendria que esperar a la megafonia, o mirar los paneles. La opcion B la pude descartar rapido, porque los vuelos que mostraba eran de por la mannana. La opcion A fue valida hasta que me di cuenta de que no se oia nada. No llamaban para otros vuelos. Justo en el momento en que pensaba enfrentarme a Jordano 3 de nuevo, un sennor se planta enfrente del KFC y empieza a gritar "ABU DHABI!!!!! DUBAI!!!!!!". Eso era exactamente ser llamado. Pase el control y fui a la sala de espera, hasta que llamaron para el vuelo. De nuevo nos mandaron a coger la guagua bajo la lluvia, y de nuevo nos llevaron a mitad de ninguna parte para que nos subieramos al avion. He de mencionar que en este momento caia un monzon tropical de grado 8, por lo que en el trayecto guagua-escalerilla-avion chorreaba agua por todas partes. Si a eso annadimos al sennor que me pego un empujon para meter a su sennora esposa primero, el cual casi hace que me caiga por las escaleras, este pequenno trayecto fue una gran experiencia. 

Desde Amman hasta Abu Dhabi transcurrieron dos horas y medias en las que intente ver la ultima de Transformers pero tuve que abandonarla porque me aburrio exageradamente. Asi que me puse a transcribir de nuevo, adelantando otra parte. Este ultimo viaje ya era como de regalo, ya no sentia nada, ni cansancio ni energia. Solo estaba alli sentado. Ademas, el hecho de que se aumentaran horas al ir acercandome cada vez mas hizo que me diera la sensacion de que llevaba dias viajando. Y en eso estaba reflexionando cuando llegue a Abu Dhabi. Mientras el avion bajaba, vi edificios de las formas mas curiosas, iluminados tambien con originalidad: un inmenso edificio en forma de T con una iluminacion violeta junto a un muelle deportivo me llamo mucho la atencion. Resulta que era el hotel del Yas Marina, circuito de F1. Aterrizamos, y como corresponde a un pais glamuroso como este, no tuvimos que bajarnos a coger guagua alguna. Fuimos directos al aeropuerto, que me sorprendio por ser casi completamente blanco. Blanco puro, inmaculado y asqueroso, como diria Josema Yuste. Pase el control de pasaportes donde tuve un primer contacto directo con los locales, los emiratis. Van vestidos completamente de blanco, con una tunica (llevaran algo debajo? me pregunto) y con un pannuelo en la cabeza sujetado por una tira enrollada de tela tambien, pero negra normalmente.Bajo el pannuelo, iban perfectamente afeitados, y todo en ellos me dio la sensacion de pulcritud. Pero al llegar al mostrador otra cosa me sorprendio: su actitud. No es que fueran desagradables o arrogantes, pero algo en ellos daba la impresion de que son conscientes de su poder, de su riqueza. Mientras me sellaban el pasaporte y una camara detectaba mi cara, lo veia en cierto modo condescendiente. Y luego sali, por fin, al exterior, donde Caos me esperaba cafe de Starbucks en mano. 

Habia llegado, por fin. Sano, salvo y muy cansado.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Fusa, mon amour (II)

Bien. Me siento satisfecho por haber llegado hasta aquí. En serio. Aunque lo que haya escrito sea nada más que mi pequeña historia, está bien contarla en orden, con calma. Y ahora falta la segunda parte, esa más interna, más intensa, más profunda... ESA parte. 

Hoy es domingo, así que según todos los cálculos en una semana estaré en un avión rumbo a Jordania. No porque vaya a tomar el té con Rania (la avisé por Facebook pero estará en la pelu) sino porque es la escala que tendré que hacer para llegar a Abu Dhabi. Ya era hora, tocaba una visita. Una visita oficial que si bien será cuidadosa y recatada, será visita. Espero no ser el único que lo necesita. 

La perspectiva de ir tan lejos siempre ilusiona, aunque ir a Oriente Medio no sea el sueño de mi vida. Viajar solo hasta allí, hacer escala en otro país, enseñar el pasaporte... Esas cosas que te hacen pensar que eres mayor pero que en el fondo mola. Pero para que no me emocione demasiado, para que las cosas no parezcan demasiado perfectas, tengo un examen antes, y otro durante. Para el de antes ya estoy estudiando, aunque cuesta eso de arrancar. Para el otro... estoy en negociaciones. Este tipo de viajes son los de 'una-vez-en-la-vida'. Además, algo me dice que 'tengo' que ir. Espero que estos argumentos convenzan al personal... tengo esperanzas. 

Y la verdad es que no tengo nada preparado, aunque tampoco es que haya mucho que preparar. Entre el máster, inglés, los encargos de transcripciones y el mero hecho de existir, no tengo lo que se dice mucho tiempo. Más bien ninguno. Tanto es así que aún no he comprado el blue-tack (dícese de esa cosa azul que se usa para pegar cosas) para poder poner mis fotos en la pared. Tengo las paredes extrañamente blancas y lisas, y eso no me gusta. Tengo, decía, que preparar un examen doble, ir a muchas e intensas clases, preparar las clases de inglés, ir a las mismas, ir preparando toda la ropa del viaje, reunirme con los profesores para lo del examen que me saltaré, ... Ocio puro. 

A pesar de todo, de toda esa actividad, de todas esas horas ocupadas en escribir, leer, escribir y volver a leer, tengo tiempo para pensar. Tiempo para estar cansado, internamente, para sentirme harto, para recogerme a mí mismo y colocarme en el carril que me corresponde. Para dudar. Es en esos momentos cuando veo que nada ha cambiado. Nada. Con esa perspectiva incierta del futuro que desanima, que desgasta. 

Y luego recibo fotos de Fusa y me echo a reír. Tan pequeña y tan grande. 

Fusa, mon amour. 

Fusa, mon amour (I)

Llegados a este punto en que ya da igual actualizar cada semana, cada mes, o quizás nunca, he considerado y tenido a bien volver a escribir aquí. No por esa obligación cansina de tener siempre algo que contar, sino porque creo que podría ser interesante volver a contar. Volver a escribir lo que de otra forma se quedaría para mí y se perdería algún día en que mi cerebro decida hacer limpieza.

Han pasado muchas cosas desde Agosto hasta el día de hoy. Como siempre, parece que tengo la capacidad de que me pase de todo y, además, en el menor tiempo posible. Pasé de celebrar mi vigésimosegundo cumpleaños a estar en El Puerto de Santa María, a estar en Suecia, a estar en Mairena del Aljarafe, estudiar para el último examen de la carrera, volver a casa, volver a Sevilla, buscar piso, no encontrarlo, encontrarlo, preparar los papeles del máster, empezar el máster, irme a Abu Dhabi en una semana...

Era una grandísima perspectiva ir a Suecia. Era algo que me hacía mucha ilusión, y durante años había dicho (medio en serio, medio en broma) que algún día viviría en un país nórdico, aunque sólo fuera por unos meses. Además, ir con Caos mejoraba aún más el plan. Solos, verdaderamente solos por primera vez. Y la verdad es que fue genial: me encantó la compañía, el país, la compañía (¿lo había dicho ya?)... disfrutaba de todo eso mientras intentaba alejar de mi mente que tenía un examen poco después, el último de mi carrera. Eso le confería el título de 'más importante' aunque no lo fuera, y lo ponía en el pedestal de las cosas difíciles de conseguir. Es por ello que cuando me bajé del avión y me di cuenta de lo que se me venía encima noté una opresión particular, que con conseguía quitarme de la cabeza. 

Preparé el examen en casi dos semanas. Dos semanas en las que me recluí y me dediqué a ello de forma intensiva, aunque como suele ocurrir en estos casos fueron realmente los últimos días los realmente decisivos. El día llegó, entregué el examen y me sentí más ligero. En el fondo de mí sabía que había aprobado, si bien necesitaba una confirmación para poder estar tranquilo del todo. Con esa sensación agridulce volví a casa (ya había perdido la cuenta de la cantidad de aviones que había cogido en el último mes) y estuve tranquilo. Tranquilo casi totalmente, pero sin nada que hacer. Fue como un brusco parón que me sentó tanto bien como mal, y que me hizo sentir incluso inútil por eso de que llevo muy mal la falta de actividad. Y un día llegó. La noticia definitiva que esperaba nervioso. Había terminado la carrera, había terminado algo, por fin, en mi vida. 

Una vez conseguido ese objetivo, quedaba el máster. Con el consiguiente problema de inscripción por ineptitud del sistema al poner fechas, tuve que volverme a Sevilla antes de tiempo para arreglar todos los papeles. Así que volví y lo arreglé, con esa sensación de que siempre consigo algo para luego estar al límite y tener que solucionarlo muy rápidamente. Al mismo tiempo, además, tenía que buscar un sitio donde vivir, y a ello también me dediqué intensamente, encontrando ya cuando pensé que sería imposible el piso desde el que escribo. Por fin lo tenía todo, por fin podía empezar...