lunes, 20 de junio de 2011

Reflexiones americanas

Esta entrada tiene el típico título nombre+adjetivo que yo suelo odiar: reflexiones americanas, guarreridas españolas... No es de buen gusto. Pero bueno, se me perdona por eso de estar estudiando cual perra moribunda luchando por sobrevivir. 

Casi nadie lo ve, pero cuando me meto en Twitter (unas 14 horas al día, pero oye, que lo dejo abierto y estudio) me sale una vena creativa inaudita y suelto grandes perlas que no son apreciadas por los editores, porque si no, ya me habrían publicado un libro: "Twitéame - Manu sin censura" o algo así, para que tenga gancho. Y mientras mi talento se desperdicia por las redes sociales (o es aprovechado por una mínima parte de personas que en el fondo - de un pozo - me aprecian) yo estudio. Para sobrevivir, por eso de que ya después de cinco años eres como los leones: o matas o mueres. Así que me pinté eso de "Nasío pa matá" en la frente y me lancé sin paracaidas, y estaré en caída libre hasta el día 7. Y no suelo tener vértigo, pero la perspectiva acojona. 

¿Dónde quedó - dirán - ese chico que escribe con sensibilidad y buenas palabras y hermosas metáforas? Lo siento, queridos míos, pero a estas alturas mi retórica anda más muerta que Michael Jackson (queda más glamuroso nombrarlo a él), por lo que todo lo escribo tal cual, en esos diez-quince-veinte minutos de "pre-estudio" que paso en la biblioteca aún despertándome y con mi termo (cortesía de Caos) de Starbucks. Dormido, sí, pero con estilo. 

Acabo de acompañar a Mo a la copistería, y me he dado cuenta de lo asquerosamente amargada que puede ser la gente. La copistera (por decir algo) es de esas mujeres que aparentan juventud pero que en su interior llevan a la vieja de Los Otros, traje de comunión incluído. De esas a las que les preguntas la hora y te escupen, o les pides un paquete de folios y te fulminan con la mirada. Igual no es feliz con su trabajo. La verdad es que yo ahora con el mío tampoco, pero no maltrato a la gente con mi mirar. Qué reflexivo soy. Lo que sea por no estudiar Historia de América, esa asignatura que, como ya le dije a mi hermano, me interesa tanto como un coito entre marsopas. Siento ser tan claro, pero a estas alturas de la vida, para qué esconderse. 

Y hace escasos, escasísimos momentos, me he enterado de que Pats es licenciada... ¡¡Felicidades!! Te lo mereces mucho. Empezamos juntos hace ya cinco años y espero que acabemos al menos en el mismo año. Tiene que ser genial la sensación de haber terminado algo, por fin, aunque sea para seguir estudiando. Espero que lo celebre como se merece, pero no demasiado para que le queden ganas para cuando yo vaya. Porque ese día... el mundo se acabará, y sólo quedarán seres resacosos que no podrán dar dos pasos sin caerse. 

Hay que añadir, además, que hoy hago, hacemos, un año y dos meses. No hace falta decir de qué, bastante lo saben quienes deben saberlo. Cierto que la mayoría del tiempo no ha sido en la misma ciudad (o país) pero ha pasado ya un año y dos meses desde aquella noche en la Feria de Abril... (ahora es cuando suena la guitarra y empiezo a cantar flamenco de manera desgarrada). De aquel 20 de abril de 2010 en que las cosas cambiaron, quizás para siempre. 

He reflexionado. He pensado. He perdido veinte minutos y me alegro de ello: de vez en cuando vale la pena escribir chorradas, y no hablo de apuntes. De vez en cuando hay que dejar que las independencias de todos y cada uno de los países de América te resbalen por la ... piel, y que la mente vuele: al miércoles, al día 8, al 9... al 16 de agosto. Que vuele, muy alto, para que por unos segundos se olvide de lo que tiene delante. 

Felicidades, Patri. Felicidades, Caos. 

Felicidades, Simón Bolívar. Has conseguido que me cague en tu puta madre. 

domingo, 5 de junio de 2011

Días de cleenex

No es que haya pasado 24 horas en cama, no... es que han sido casi 48. Así soy de arriesgado y temerario, desafiando las leyes de la vida estudiantil de junio. Pero es que mi garganta manda, y ha mandado reposo. Así que para complacerla, he estado estáticamente tumbado viendo la vida pasar, mientras mi temperatura corporal oscilaba cual detector de radiación en algunos pepinos. 

He tenido ganas de escribir, pero no sé exactamente el qué, porque no he hecho nada digno del interés de nadie, ni siquiera del mío. Pero he sentido "esa llamada", el momento en que entras en Blogger inconscientemente mientras piensas en el título de una entrada: ¿"Días de cleenex"? ¡Crear! Y ahora habrá que llenarla, supongo, poner algo que suene bien o sea interesante.  Y mis mocos sobre papel blanco no entran en esa categoría. Quizás un par de frases enigmáticas...

He perdido la voz esta semana, pero la recuperé en un momento...

He perdido la poca fe que me quedaba en esta ciudad...

¿Así está bien? ¿He creado algo de intriga? Quizás todo se resuma en que poco a poco vuelvo a ser optimista. Y en que poco a poco falta menos para volver. 

Les dejo con una canción de esas que podemos llamar "especiales". De esas que oigo mil veces y sigue estremeciéndome. 


Por suerte sigue existiendo gente que puede cantar esta letra y no sentirse avergonzados.