Qué barbaridad. Parece ser que mi anterior diseño del blog caducó (como los yogures) y ahora tengo que cambiarlo por otro mucho menos... elegante. Con ello esta página ha perdido un +2 de impacto. Pero como lo supuesta importante es el contenido, intentaré mantenerlo al mismo nivel que siempre.
Antes del 22M había vida sobre este planeta. Sí, hubo un 21M, 20M... y así hasta más de un mes atrás que fue mi última publicación, sobre el libro de mi amado Sherlock. Ha llovido mucho desde entonces (y estando aquí en Sevilla, donde últimamente las lluvias se asemejan al Amazonas, es literal), y no puedo dejar de hacer una entrada-resumen sobre ello. Por otra cosa no, pero intenso ha sido, y mucho.
Este último mes se ha caracterizado por la abundancia de eventos sociales. Por una parte, mi casa se convirtió en templo hospitalario/ caladero de piratas/ hostal en general por cuarta y quinta vez consecutivas. Y eso es siempre bienvenido, aunque perjudique a la vida estudiantil (o colabore a su desarrollo máximo, dependiendo de cómo se mire). Todos necesitamos nuestros momentos de introspección, pero está claro que un poco de cachondeo de vez en cuando no viene mal. Y así fue como fui visitado por Ana y Bea, y posteriormente por Davinia (Davisui, Davilei... múltiple ella).
Sin embargo, me doy cuenta de que no escribo desde antes de Semana Santa... qué lejos queda eso. Fue genial estar de nuevo en casa, como siempre es volver. Eso sí, creo que mi hígado no opina lo mismo. Para el recuerdo quedan las marchas por la cara, de esas improvisadas y en apariencia horribles que sin embargo son las mejores. Y poco después llegaron las primeras visitas: Ana y Bea, y qué decir que ellas no sepan: fue muy divertido tenerlas aquí, lo pasamos genial, sobre todo por eso que llaman Feria de Abril. Y ya se sabe lo peligroso que puede ser el rebujito a raudales... Y poquito, muy poquito después, apareció Davinia a pasar también unos días aquí. Nunca cantar "
Oops I did it again" fue tan divertido.
Lo sé, no estoy ahondando en ningún tema en concreto... pero ¿qué esperaban? Estoy de exámenes y trabajos hasta arriba y esto lo estoy escribiendo mientras me baja un poco la comida, así que tampoco tengo mucho tiempo.
Y ocurrió algo especial. Caos volvió, aunque sólo temporalmente. Aunque sólo por una semana, volvió desde tan lejos y, por supuesto, yo estuve con él. Y ¿qué decir que no sea obvio? Era lo que deseaba desde hace casi tres meses. Fue difícil ser del todo feliz sabiendo que se acabaría en unos días, pero la vida hay veces que se comporta así: te da pequeñas satisfacciones para que no desfallezcas del todo. Sabia, podría decirse. Injusta, digo yo. Siento no estar más inspirado hoy, pero es que llevo miles, muchos miles de palabras escritas en pocos días, y a estas alturas (que es sólo el principio) parece que ya no sé ni escribir. Me quedo con muchos momentos que guardar en la lista de Grandes Momentos Vividos.

Respecto a los últimos tiempos, volver a la vida real fue duro. Me llevé un par de palos de los que tuve que reponerme pronto en la universidad, ese sitio donde parece que no pasa nada pero te repente te pasa la guadaña por el pescuezo. He tenido que hacer un doble esfuerzo, y aún estoy corriendo para llegar a un tren que parece que se me escapa. Hay días en que, sinceramente, todo pasa a ser relativo y se me acaba la energía. Pero hay que ir hacia delante, y acabar lo que he empezado. Como bien me han dicho ya, me lo he buscado.
Y así llegué yo al 22M. No voy a escribir sobre lo maravilloso de la experiencia del 15M o de las concentraciones en diferentes plazas de España, porque casi no las he vivido. Y me da rabia no haberlo hecho. Es necesario un cambio, es vital, y por ello mando todo mi apoyo a los que lo están haciendo posible. Ya di lo poco que pude en la visita a la concentración de Sevilla, donde me impresionó la implicación total de sus participantes y la colaboración de la propia ciudad para que aquello fuera posible. Vi, además, el vídeo del aplauso silencioso, y vi también en directo el minuto de silencio la medianoche del día 22. Y ha sido una de las cosas más emocionantes que he visto jamás. En días así uno se siente orgulloso de ser humano, y de vivir en sociedad. Queda un largo camino aún, porque las elecciones nos han dado en la cara. Espero estar ya fuera de España el año que viene, cuando sobrevengan las generales, pero por si no es así, ayudaré en lo que pueda.
Dijo V: "Justicia, igualdad y libertad son algo más que palabras: son metas."
Cambiemos el mundo. Aún estamos a tiempo.