Nota reloaded: Para aquellos que empiezan a leer por aqui o para los puristas, reitero mis disculpas ortograficas provocadas por el teclado. Dejarme ya!
Yo ya sabia antes de venirme a Abu Dhabi que Caos iba a alquilar un coche, en parte para que yo pudiera cogerlo en el tiempo que el estuviera trabajando. La idea, en si misma, no me resultaba descabellada: simplemente me resultaba una locura. En un pais tan lejano y tan diferente, eso de estar yo con el coche por ahi me resultaba una mision un tanto kamikaze. Pero desde el momento en que recogimos el coche la misma noche en que llegue, y vi que era grande, que era bonito y que ademas era automatico empece a dudar. Nunca habia cogido un coche automatico, asi que todo eran novedades. Ademas, nuestro querido amigo el GPS estaba para ayudarme a no perderme por esos mundos de Ala. Por ello, cuando me levante por la mannana, puse al dia a mis padres por Whatsapp (que grande es esta aplicacion), me duche y me empece a sentir persona decidi que algo tendria que hacer. No iba a estar todo el dia en la casa aspiradora en mano cual 'I want to break free - Emirates Edition'. No, ese no iba a ser yo. Hay que tener valentia, arrojo y determinacion, y fue por ello que sali y entre a la casa dos veces antes de decidirme a montarme en el coche. El objetivo, esta vez, era la mezquita Sheikh Zayed, la tercera mas grande del mundo y una de las mas lujosas. Busque bien en el GPS y me dispuse a salir del aparcamiento del complejo donde vive Caos. Parecia sencillo, dos posiciones: adelante y atras. El resto era cosa mia. Asi que arranque y me dispuse a conducir rumbo a lo desconocido, guiado por la ortopedica voz de Garmin, el GPS.
Es cierto eso de que en casi todos los lugares (menos en lugares donde conducen al reves, como todos sabemos) se conduce de la misma forma, porque las sennales y la forma de las carreteras son las mismas. Pero eso es algo que nos decimos para autoconvencernos de que no vamos a morir en una autovia de los Emiratos Arabes. Ya Caos me habia advertido de que en este pais la gente conduce de manera... digamos... briosa. Energica. A toda hostia, vamos. Entre esa multitud de Jaguar, Porsche, Ferrari y demas que me iba rodeando, mi Corolla automatico guiado por Garmin desmerecia un poco, y yo me sentia ligeramente acorralado. Tras ser adelantado por la derecha, por la izquierda y por el arcen (seguramente tambien me adelantaron por arriba, pero llegado el momento ya yo estaba curado de espanto) me sentia un poco mas integrado en la carretera y capaz de llegar a la mezquita en cuestion, que se alzaba majestuosa en la distancia. Todo parecia perfecto hasta que me salte la entrada por la que tenia que ir, y Garmin se vengo diciendo: RECALCULANDO... Un sudor frio comenzo a bajar por mi frente mientras seguia hacia delante intentando no morir. Cuando Mrs. G. consiguio por fin idear una forma de sacarme de alli, segui sus instrucciones al pie de la letra y llegue por fin al parking de la mezquita, todo entero para mi porque habia poca gente. Aparque y me quede dentro del coche un par de minutos, asimilando que habia ganado annos de vida y que habia subido un +5 en mi nivel de independencia. Y la verdad es que habia valido la pena el esfuerzo.
La mezquita es increible. Tanto de lejos como de cerca da la impresion de que no es real, de que no hay algo que pueda ser tan, pero tan blanco y brillante y perfecto. Y enorme, porque es dificil de abarcar con la mirada. Saque la camara y ejerci como turista de primer nivel (porque tenia las llaves de un coche en el bolsillo, eso sube mucho el cache) mientras me acercaba a la entrada, donde habia mas turistas como yo, aunque de peor nivel porque llegaron en guagua (Ja! Inutiles!). La visita guiada comenzaba a las 5, y como aun eran las cuatro y pocos minutos, me dedique a pasear y hacer fotos y recupera el pulso normal tras las emociones del rato anterior. Aquello era impresionante: un edificio completo hecho de marmol blanco e incrustaciones de marmoles de otros colores formando dibujos de flores. Los remates de los minaretes de oro, y segun aprendi despues, con unas ochenta cupulas. Previsoramente, habia cogido un jersey en casa de Caos por si me exigian no llevar manga larga para entrar. El pantalon largo y la ausencia de transparencias (UH! Si, tuve que dejar el vaporoso lino en casa) ya los cumplia, pero dudaba en la cuestion de la manga. Por suerte, dado el calor agradable-tirando-a-semifuerte del exterior, no tuve que ponerme el jersey. Llegue al lugar de inicio del tour, y vi que el sennor que nos iba a hacer la visita era un local. Un emirati. Y eso me extranno, porque como ya he comentado, esta gente es rica y generalmente trabajan poco (no por vaguedad, sino porque muchos de ellos no necesitan trabajar, o cobran un paro de varios bastantes miles de dolares al mes). Este sennor, que como ya he descrito iba de blanco a juego con su mezquita y con el pannuelo tambien blanco para no desentonar, era Ahmed. Asi que el guia Ahmed y los pocos que seguiamos la visita nos dirigimos hacia las entrannas de aquel gigante.
Ahmed era un personaje curioso. Es de estas personas (que por aqui abundan) que sonrien mucho aunque esten hablando del Holocausto. Esa sonrisa, que basculaba entre burlona y segura, a veces daba la impresion de que no acompannaba a sus palabras. Es decir, que probablemente nuestro querido Ahmed no se creia la mitad de lo que estaba diciendo. Y si se lo creia, al menos se lo tomaba con humor. Y no lo digo porque yo tenga prejuicios religiosos extremos, pero si el guia de una mezquita como aquella habla de su fundador (que fue emir y el hacedor de los Emiratos Arabes Unidos tal y como se conocen hoy en dia hace cuarenta annos) y dice que eran tan bueno, tan bueno pero tan bueno que daba dinero y ayudas al resto de paises por amor al arte, uno sospecha. Que igual el sennor era una estupenda persona, pero de ahi a la Madre Teresa, va un trecho. Ademas, justo despues de decir lo desinteresado de su aportacion al mundo moderno en que vivimos, annadio la procedencia de todos los tipos de marmoles que conforman la mezquita: Italia, Grecia, China... Asi que sospeche aun mas, pero mantuve mi discreto gesto de asentimiento sin que se me notaran mis tribulaciones internas. Despues de esto, nuestro amigo Ahmed paso a describirnos el templo como un lugar para todas las culturas y religiones al que podia acudir cualquiera en busca de estudio o debate. Ahi ya... no voy a decir que me parecio un poco tomadura de pelo, porque todo es posible, pero creo que se me quedo cara de 'claaaaaro.....' con una ceja (la izquierda) levantada en gesto de duda. La sennora croata que tuvo que ponerse una tunica y niqab negro que la tapaba entera tambien sospecho. Lo note en sus ojos. Dudas aparte, el edificio es digno de verse, porque en su interior tiene varias lamparas de varias toneladas de peso y totalmente de cristal de diferentes colores, ademas de cupulas inmensas y alfombras iranies. Era como para quedarse en extasis un rato. Para no agobiar con detalles arquitectonicos, baste decir que me gusto mucho y que mis calcetines con rayas celestes no resultaron demasiado cantosos entre la multitud. Y tras oir como nuestro guia (turistico, que no espiritual) explicaba la separacion entre hombres y mujeres dentro de la mezquita diciendo que 'si estuvieran juntos, si una mujer viniera maquillada y guapa, los hombres no pondrian atencion a lo que el encargado de la lectura esta diciendo', decidi que habia escuchado suficiente. Cinco minutos despues, me situaba de nuevo en el patio de entrada, poniendome los zapatos y disponiendome a volver al complejo de Caos. Atardecia, y me entro panico al pensar en conducir de noche.
Por suerte y salvo alguna pifiada sin demasiada importancia, llegue al sitio en cuestion, pero me encontre con una sorpresa: el guarda de seguridad. Este es un sennor de procedencia mas bien hindu que guarda el complejo y controla la entrada y salida de coches. Asi que cuando me aproxime a la entrada, me desvio del paso para 'check', suponia yo que para preguntarme que a que casa iba. Eso fue lo primero que dije, pero su respuesta fue aun mejor: 'Pero... tienes carnet?'. Todo mi glamour, toda mi clase, cache y distincion que habia derrochado durante la tarde se estrellaron contra Garmin en ese momento. Sin embargo, como soy todo un sennor, no deje que se trasluciera, asi que sonrei y meti la mano en el bolsillo para sacar el carnet. Ante tal accion, Guarda 1 dijo 'Que edad tienes?' y ya termino de joder lo que habia empezado. Eso si, me libro de hacer el baile de la serpiente tuerta en el coche para sacarme el carnet del bolsillo, porque me creyo y me dijo que siguiera adelante. No iba a librarme de esta maldicion ni en la otra punta del mundo. Aparque y llegue a casa de Caos, donde por fin pude relajarme, y donde espere hasta que este llegara un par de horas mas tarde. Mientras, cuando aun tenia un vaso de zumo de mango, que mas que zumo era el mango sin piel, tocaron en la puerta. Suavemente, solo con los nudillos. Toda la tension acumulada volvio a mi, y tembloroso me acerque a la puerta, que no tenia mirilla. Al abrirla veo tres perchas con sus camisas envueltas en plastico a la altura de mi cara. Tras estas, un sennor que parecia indio. Bajito, sonriente, feliz ante la vida. Dado que casi me habia incrustado las perchas en la cara, las cogi, y el sennor hindu replico diciendome cuanto costaba el servicio de lavanderia que me estaba entregando. Sudores frios. Intente explicarle que yo no tenia dinero (cierto, no tenia un dirham... me hacia ilu decir eso!) y que el duenno de la casa no estaba. Comprensivo, y sin quitar la sonrisa, me dijo que daba igual, que ya arreglarian Caos y el. Eso me hizo sentir mal, porque hacer venir al pobre hombre para que se vaya sin cobrar me parecio de capullo. Pero las circunstancias eran las que eran, asi que me quede con las camisas y el indio sin cobrar. Encima, como las puertas de las casas se dejan abiertas en sitios y zonas residenciales como esta, me quede tenso esperando por si volvia para vengarse. Por suerte, no lo hizo.
Lo que ocurrio un par de horas despues derrocho clase. Yo no, la situacion. A Caos se le habia ocurrido la idea de ir a cenar a un japones en la Corniche de Abu Dhabi, que es como decir el paseo maritimo pero en version cool y con rascacielos. De noche es muy bonito, con todas esas luces y los edificio modernos y de formas cuanto menos curiosas. En primer lugar, paramos para visitar el Emirates Palace, el hotel de construccion mas caro del mundo, que por fuera parece un palacio, tal como su nombre indica. Yo, que iba vulgar con unos vaqueros y una camiseta, me senti inferior ante tanta riqueza, pero entre con toda la dignidad para echar un vistazo y hacer fotos. Y no solo las hice, sino que ademas dimos una vuelta por una especie de galeria donde tenian expuestas antiguedades a la venta: egipcias, griegas, romanas, chinas, mesoamericanas... Piezas que algunos museos estarian muy contentos de tener. Entre eso, la musica en directo y el cajero que emite oro en lingotes, aquello era muy llamativo. Fuimos luego a cenar, resultando que el restaurante japones era el restaurante del Hilton Abu Dhabi. Ahi es nada. Cuando vi que era asi, le recrimine a Caos que no me hubiera avisado, porque ahora si que me sentia mal por estar alli sin arreglar. Cuando, ademas, paramos el coche y un sennor vino a llevarselo para aparcarlo, ya yo estaba entre reirme o quedarme en el coche. Decidi lo primero, porque nunca me habia pasado algo asi. Fuimos al restaurante, que era muy bonito y muy bueno ademas, comiendo lo que se come en estos lugares: crudezas varias y buenas, aunque el no encontrarme a Paris en su propio hotel fue toda una tristeza. El sennor del coche nos lo trajo de vuelta y me abrieron la puerta para que entrara, y mientras entraba yo decia: 'Esto es muy fuerte...muy fuerte!!'.
El dia siguiente se presentaba importante, porque como ya habia perdido el miedo al coche y mas o menos sabia que me podia encontrar en esos lugares perdidos del mundo, podia ir mas lejos y mas cerca de la ciudad en si. Asi que decidi ir a la Corniche de nuevo, pero esta vez de dia y yo solo. Tras levantarme, ducha, comer, familia, fotos, Facebook y la primera entrada de este viaje, decidi ponerme en marcha siendo consciente de que era un poco tarde y se me haria de noche a la vuelta. Eran las cinco.
Antes de salir propiamente de esos chaleses (chalenes o simplemente casas grandes) donde Caos reside, me aguardaba una sorpresa. El sennor guarda de la puerta, ese que el dia anterior habia caido en lo mas profundo de mi odio interno, era todo simpatia. Me hizo bajar la ventanilla del copiloto para preguntarme si habia tenido un buen dia. Me senti sucio y despreciable por haberle odiado, pero no pude dejar de pensar que lo hacia para ganarse mi afecto. Asi que, neutro cual PH, le conteste y sali de alli.
Garmin, que de nuevo estaba ahi para ayudar, empezo a llevarme al centro. La tragedia se fraguaba en el ambiente mientras yo flipaba con el trafico. A medida que me iba acercando me di cuenta de que habia lo que se conoce como un atasco considerable. Y cuando ya estaba en esas calles de cuatro carriles por sentido y rascacielos, me senti como en Nueva York, pero en version El Cairo. Una fusion fria y calida entre el lujo y la depredacion al volante que me empezaron a acojonar. Entonces ocurrio lo peor: Mrs.G., mi querida Garmin, quedo fuera de combate. Le colocaron trampas en forma de obras que no pudo sortear. Estaba solo a mi suerte en esa gran ciudad canibal mientras los cuatro carriles se convertian en seis y luego en cuatro al antojo de los conductores. Tragedias, tragedias everywhere. Fui entonces consciente de varias verdades: 1) No iba a encontrar lugar para aparcar en aquel sitio/ 2) Estaba cabreado/ 3) Aquello era demasiado para mi vida. Con todo esto en mente, mientras mi boca de forma independiente soltaba diversos improperios en forma de insultos desgarrados, empece a buscar la salida. A cualquier sitio, como si era al mar, pero salida. Pero esta estaba ausente, encontrando en su lugar una carretera que me sonaba de algo. Como en una revelacion, comprendi que ya habia estado alli el dia anterior, asi que en cuanto tuve que parar el coche en un semaforo, le pedi a Garmin que me llevara de vuelta a casa. No a casa casa, no seamos ilusos, pero si al complejo residencial de Caos. Y asi lo hizo, llenandome de orgullo y satisfaccion y demas sensaciones de alivio. Aparque como sin pensar, y al entrar en la casa pense: para excursiones asi, mejor que venga el Sennor y me lleve.
Y fue Caos, y no el Sennor, el que me llevo. A un lugar completamente diferente.